Un reacondicionado bien elegido es la mejor compra que puedes hacer en telefonía: pagas entre un 30% y un 40% menos por un teléfono que funciona igual. Uno mal elegido es un problema con forma de ganga. La diferencia está en cinco cosas concretas, y ninguna es difícil de comprobar.
1. El grado es estético, no funcional
Esto confunde a casi todo el mundo. Los grados A, B y C no dicen nada sobre si el móvil funciona bien: los tres deben funcionar perfectamente. Lo que describen es el aspecto.
- Grado A — sin marcas apreciables a distancia de uso. Parece nuevo.
- Grado B — marcas visibles de cerca: roces en el marco, alguna microrraya.
- Grado C — golpes o arañazos evidentes. Funciona igual, cuesta bastante menos.
Si vas a ponerle funda y protector desde el primer día, un grado B es casi siempre la compra más inteligente: la diferencia de precio es real y la diferencia estética queda tapada.
2. La salud de la batería, con número
Es el dato que más pesa en la vida útil del teléfono y el que más se omite en los anuncios. Exige un porcentaje concreto, no un «batería en buen estado».
Por debajo del 85% la autonomía ya se nota corta, y en iPhone el sistema empieza a limitar el rendimiento para evitar apagones. Nosotros no vendemos nada por debajo del 85%: si un terminal llega peor, le ponemos batería nueva antes de sacarlo a la venta en lugar de bajarle el precio.
Puedes comprobarlo tú mismo en el momento. En iPhone, Ajustes → Batería → Salud de la batería. En Android depende del fabricante, pero cualquier tienda seria debe poder enseñártelo.
3. Que esté libre y sin bloqueos
Son dos cosas distintas y las dos importan:
- Libre de operador — que admita la SIM de cualquier compañía.
- Sin bloqueo de cuenta — que el dueño anterior haya quitado su iCloud o su cuenta de Google. Un móvil con la cuenta activa es un pisapapeles: no hay forma de usarlo.
Además debe estar limpio en las listas de terminales reportados como perdidos o robados. Nosotros lo verificamos por IMEI antes de comprar cualquier terminal, y otra vez antes de venderlo.
4. Garantía por escrito, y factura
Aquí está la línea que separa un reacondicionado de un móvil de segunda mano. Un móvil de segunda mano se vende como está, sin revisar y sin nada detrás. Un reacondicionado ha pasado por un taller y sale con factura y garantía.
La garantía mínima que debe darte un vendedor profesional en España son 12 meses. Si te ofrecen tres meses, o «garantía de la tienda» sin papel, no estás comprando un reacondicionado: estás comprando de segunda mano con otro nombre.
5. Poder verlo antes de pagar
Es la ventaja que una web no puede darte, y por eso insistimos. Enciéndelo, mira la pantalla con fondo blanco y con fondo negro —así salen las manchas y los píxeles muertos—, haz una foto con cada cámara, prueba el altavoz y comprueba que carga.
Cinco minutos en el mostrador te ahorran una devolución por mensajería de dos semanas.
Entonces, ¿reacondicionado o nuevo?
Si el modelo que quieres tiene dos o tres años, reacondicionado, sin dudarlo: la diferencia de precio es enorme y la de experiencia, mínima. Si quieres el último modelo del año, el reacondicionado apenas ha bajado todavía y compensa comprarlo nuevo.
Y si tu móvil actual funciona pero va lento o dura poco, antes de gastar nada: muchas veces una batería nueva resuelve el problema por bastante menos de lo que cuesta cambiar de teléfono.
